Ecuador

Coordinadora Política de Mujeres Ecuatorianas



JENNY LONDOÑO LOPEZ
Integrante del Secretariado Ejecutivo Nacional
Y Coordinadora del Proyecto
"Construyendo equidad con la ciudadanía de las mujeres",
financiado por la agencia canadiense ACDI.
cpme@ecuanex.net.ec



A principios de la década de los 90, una serie de organizaciones de mujeres, que habían establecido unidades de acción eventuales para impulsar la creación de un Movimiento de Mujeres, decidieron discutir y poner en vigencia una agenda política que recogía una suma de reivindicaciones de género, lo que evidenció la necesidad de constituir una organización que coordinara dichas acciones y que fortaleciera ese incipiente Movimiento de Mujeres, que había logrado ya, importantes avances en la lucha contra la violencia de género. La Coordinadora Política de Mujeres Ecuatorianas (CPME) nació, de este modo, en 1995, en el Seminario "Mujeres Hacia el Ejercicio del Poder", organizado por "Mujeres por la Democracia". En su primer Congreso Nacional, que se realizó en Febrero de 1996, se aprobó una Agenda Política que contenía la reivindicación de las demandas y derechos de las mujeres, que previamente había sido consensuada en las provincias. Al Congreso asistieron más de 500 mujeres, delegadas de organizaciones de todo el país.

Una de las primeras líneas políticas de acción de la CPME fue desarrollar una campaña de impulso de políticas públicas en los espacios de poder gubernamental, asumiendo la debilidad mostrada por el organismo que debía hacerlo desde el Estado: la Dirección Nacional de la Mujer, que por estar adscrita al Ministerio de Bienestar Social no había logrado un posicionamiento político que le permitiera tener voz y voto en el gobierno. Para ello, la CPME organizó comisiones bipartitas compuestas por miembros técnicos del gobierno en los diferentes ministerios y mujeres profesionales y técnicas que en cada área de trabajo aportaban con sus conocimientos a la preparación de propuestas que pudiesen ser discutidas con los representantes públicos ministeriales. Esta experiencia fue muy enriquecedora para la CPME y si bien no se consiguieron los objetivos propuestos en todas las dependencias del Estado, se desarrollaron experiencias de gestión que fueron altamente educativas y se establecieron vínculos que redundaron en mejores relaciones de la CPME con organismos gubernamentales. Uno de los resultados concretos fue la implementación de las Comisarías de la Mujer por parte del Ministerio de Gobierno.

En el Segundo Congreso de la Coordinadora, realizado en Septiembre de 1998, se actualizó la Agenda Política, y se planteó como nuevo reto y desafío el ejercicio pleno de la ciudadanía y de nuestros derechos constitucionales. Se eligió democráticamente mediante votación secreta y directa a la dirigencia nacional. Desde entonces la CPME ha desarrollado múltiples actividades encaminadas al logro de la equidad de género y la igualdad de oportunidades en la sociedad ecuatoriana. En el lapso de tres años uno de los logros fundamentales ha sido la incorporación de las propuestas de la Agenda Política de las Mujeres en la nueva Constitución, lo que implicó una nueva experiencia de cabildeo con los diputados/as de la República. En la actualidad esa Constitución es una de las más avanzadas de América Latina y del mundo en cuestión de derechos humanos y colectivos, de respeto a la diversidad étnica, de derechos de género y de las minorías.

La Coordinadora aglutina en su seno a:

Mujeres que buscan un espacio de articulación para impulsar un conjunto de propuestas y demandas contenidas en la Agenda Política de las Mujeres.



¿Qué es la CPME?

La Coordinadora Política de Mujeres ecuatorianas, es una organización política, que reconoce la diversidad, promueve el ejercicio pleno de la ciudadanía de las mujeres y su acceso al poder para construir una sociedad con equidad de género.

Es una instancia pluralista que busca permanentemente el consenso dentro del movimiento y entre movimientos. Desde 1995 estamos trabajando con autonomía para incidir con el enfoque de género en las políticas públicas.

La máxima instancia organizativa de la CPME es el Congreso, quien delega al Comité Directivo Nacional, al Secretariado Ejecutivo y a las Coordinadoras Políticas provinciales, el cumplimiento de la Agenda Política.

Tiene capacidad de gestión y amplia convocatoria. La dirección es colectiva ha desarrollado un gran sentido de pertenencia, una verdadera militancia y aglutina a recursos humanos especializados con capacidades para responder a las exigencias del Estado y a la Sociedad civil.

La Coordinadora tiene estatutos aprobados en el Ministerio de Gobierno: una sede con infraestructura básica en la ciudad de Quito y núcleos de apoyo que con entusiasmo y compromiso se van fortaleciendo en 18 provincias y en varios cantones del país.

La organización se ha constituido en un referente político muy importante, que ha hecho conocer las propuestas y la voz de las mujeres ecuatorianas.



Acciones de la CPME

Durante estos años de vida, la Coordinadora ha centrado su acción impulsando la Agenda Política principalmente en los siguientes ejes:



Presencia Nacional

Las mujeres organizadas hemos estado presentes en las diferentes coyunturas políticas del país, entre las principales intervenciones podemos citar: el 25 de Noviembre de 1997, marcha masiva de protesta contra los actos de violencia del régimen; la toma del Hotel Crown Plaza, residencia del Presidente Bucaram, el 4 de Febrero de 1997, acción precedente a las movilizaciones populares del 5 de Febrero, que derrocaron su corrupto gobierno.

Realizamos una campaña de apoyo a las mujeres que se candidatizaron para las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente, Propuestas y seguimiento de reformas constitucionales a favor de las mujeres; intervención y promoción de la Ley de Descentralización y las Reformas al Código Penal y de Procedimiento Penal, ambas aprobadas en el Congreso. Hemos impulsado la creación de nuevas Comisarias de la Mujer, exigiendo un presupuesto adecuado. Logramos la creación del Consejo Nacional de la Mujer (CONAMU) como la instancia estatal encargada de incluir el enfoque de género en las políticas públicas; de la Defensoría Adjunta de la Mujer y de la Niñez como parte de la Defensoría del Pueblo. Creación de la Coordinadora Nacional Juvenil y la Coordinadora Política Nacional del Mujeres Negras.



Presencia internacional

La Coordinadora Política de Mujeres ecuatorianas, ha realizado un esfuerzo importante para proyectar su presencia e insertarse en el movimiento de mujeres, en el ámbito internacional. Somos parte de la coalición Política de Mujeres Andinas que es un espacio de articulación subregional del movimiento de mujeres constituido en Junio de 1996, por decisión de los grupos nacionales de coordinación de las organizaciones no gubernamentales de mujeres, varios de los cuales se habían estructurado en el proceso preparatorio de la IV Conferencia Mundial de la Mujer realizado en Beijing, en Septiembre de 1995.

El trabajo principal es incidir desde la perspectiva e intereses de las mujeres, en el proceso de integración andina, e intercambiar información y experiencias respecto al cumplimiento de los acuerdos de Beijing en cada uno de nuestros países, especialmente en los temas de pobreza, salud, violencia y participación política.

Se ha priorizado el tema de la participación política y el acceso de las mujeres a la toma de decisiones, por considerarlo vital para el cambio de la condición y la posición de las mujeres en nuestra sociedad. Mantenemos un Convenio de Cooperación con el Parlamento Andino para promover legislaciones acordes con los derechos de las mujeres de la subregión.

La CPME se vincula con otras organizaciones de mujeres de América latina y el Caribe y de todo el mundo, y se integra a campañas internacionales del movimiento de mujeres.



Tareas a nivel nacional



Las mujeres ecuatorianas y la lucha contra la corrupción

En el Ecuador, el fenómeno de la corrupción no es nuevo, existe desde cuando nuestro actual territorio llevaba el histórico nombre de Audiencia de Quito, en tiempos de la Colonia. En el presente siglo, el fenómeno de la corrupción ha llegado a ser una de las lacras más lacerantes de nuestra realidad y la que más dilapida y destroza nuestros recursos, aumentando y agudizando la miseria y desesperanza de nuestro pueblo que, hoy en día, ha alcanzado niveles insoportables. De acuerdo a la Declaración de la Convención Interamericana contra la Corrupción, ésta "socava la legitimidad de las entidades públicas, atenta contra la sociedad, el orden moral y la justicia, así como contra el desarrollo integral de los pueblos."

Para las mujeres que militamos con el afán de transformar este país en un espacio en donde se pueda vivir con dignidad y felicidad, la corrupción es un problema tan complejo como nuestra cultura, pues ella ha logrado colarse por todos los intersticios de nuestra vida pública y privada. Permanentemente escuchamos que en las instituciones del Estado se cometen actos de corrupción, que los que deben proteger los dineros de los trabajadores/as de este país realizan estafas millonarias y fugan después, quedando estos delitos en la más vergonzosa impunidad.

Así, hemos ido perdiendo la fe en las instituciones públicas y también en las privadas, porque no han mostrado ser mejores y muy por el contrario, nos han dado señales de su enfermizo afán de enriquecimiento a toda costa, aunque sea utilizando formas ilícitas. Como diría Erich Fromm, vivimos en una sociedad que educa a las personas para tener y no para ser. La ambición de poseer cosas se ha convertido en el rasgo fundamental de nuestra identidad. Ha reemplazado el deseo intrínseco de ser, de compartir, de construirse a partir de un enriquecimiento espiritual e intelectual, humano y holístico.

Lo más importante aquí es entender que la corrupción que hemos visto en la actuación de muchos de los políticos, de los banqueros, de funcionarios públicos, de empresarios, se expresa también en los niveles privados, en los ámbitos de la cotidianidad. Por eso estamos hablando de una cultura de la corrupción que hay que cambiar, a partir de tomar conciencia de su verdadero alcance y de sus desatrosos efectos.

Contagiados de esta cultura nos hemos acostumbrado a pagar coimas para poder obtener cualquier documento oficial: matricular el automóvil, sacar la cédula o el pasaporte, obtener una visa, etc. Los adultos enseñamos a mentir a los jóvenes y a los niños. Hay una cultura de la simulación, de no enfrentar la realidad, una cultura de la hipocresía, una cultura de la evasión de responsabilidades, que también es corrupción.

Por ello decimos que la honestidad no es patrimonio de un género, de una etnia ni de una clase social. Decir que las mujeres somos más honestas que los hombres es arriesgarnos a incurrir en una declaración esencialista e injusta y algunos hechos de corrupción, realizados en los últimos años por mujeres de ingrata recordación, lo corroboran. Pero lo que sí es cierto es que las mujeres al haber estado segregadas de los espacios públicos y de poder, hemos tenido menos oportunidades de contaminarnos con la epidemia de la corrupción. Por ello, la CPME señala que las mujeres debemos constituirnos en una reserva de la honestidad, de la transparencia.

Ahora que una nueva Constitución, ha incluido nuevos derechos para las mujeres, consideramos que es fundamental que, aprendamos a ejercitarlos de la mejor manera y a insertarnos en los espacios de poder, que antes nos fueron negados, con una filosofía basada en principios éticos y en el más estricto respeto al derecho de los "otros", que es la base de toda convivencia.

En las últimas décadas, la corrupción se agudizó y, con ella, el país entró en un proceso de descomposición que desde el movimiento de mujeres hemos combatido y tratado de revertir aportando nuevas ideas, proponiendo salidas, exigiendo transparencia y honradez en las acciones de gobernantes y funcionarios. La CPME estuvo a la cabeza de acciones que marcaron un hito en la lucha contra la corrupción, como cuando en 1996, se llevó a cabo la marcha de protesta contra la agresiva y prepotente actitud del tristemente célebre Ministro de Energía: Alfredo Adum, por su violación a los derechos fundamentales de las mujeres o cuando se realizó la toma simbólica del Hotel Crown Plaza, el 4 de febrero de 1997, para exigir que se fuera el presidente Abdalá Bucaram, acción que fuera el preludio de la destitución que el pueblo ecuatoriano llevó a efecto en el histórico levantamiento del 5 y 6 de febrero del mismo año.

Un resultado importante de esa lucha fue la creación de la Comisión Anti-corrupción con representantes de la sociedad civil, el 4 de marzo del 97, en el gobierno interino de Fabián Alarcón, en cuyo primer directorio tuvimos a a una compañera nuestra, la Dra. Miriam Garcés, en representación de las mujeres ecuatorianas, quien debió enfrentar una dura tarea, doblemente difícil por ser mujer y por las delicadas funciones que le fueron encomendadas.

En mayo de 1997, el Ecuador aprobó y ratificó la Convención Interamericana contra la Corrupción. Posteriormente, la Comisión Anti-corrupción fue incluída en la Carta Magna y pasó a llamarse Comisión de Control Cívico de la Corrupción, la que empezó a regir a partir del 10 de agosto de 1998, convertida en una institución de derecho público, pero con autonomía y con mayores atribuciones para investigar, prevenir y educar. Otro triunfo logrado en la Constitución fue la aprobación de disposiciones que garantizan la no-prescripción de las penas en los delitos de peculado, cohecho, concusión y enriquecimiento ilícito, delitos que podrán ser juzgados en ausencia del acusado; la obligación de levantar el sigilo bancario y declaración de bienes a todo funcionario del Estado e integrantes de la fuerza pública y la eliminación de los gastos reservados, lo que creó mejores garantías en la lucha contra la corrupción.

En marzo del año pasado, la CPME, denunció la inconstitucionalidad del Decreto 681, del presidente Jamil Mahuad, que congeló los fondos bancarios de los ecuatorianos, para salvar a los banqueros de la crisis financiera que ellos mismos generaron con actuaciones fraudulentas, como por ejemplo, la realización de préstamos a empresas fantasmas. En aquella ocasión, la CPME presentó una demanda ante el Tribunal Constitucional, que fue calificada como procedente por dicho Tribunal y, de la cual, continuamos exigiendo su total cumplimiento.

En el pasado mes de febrero, la CPME participó en el nuevo levantamiento que el movimiento indígena y las organizaciones sociales protagonizaron, en un afán por detener el modelo neoliberal y la política de la dolarización, impuesta sobre el pueblo ecuatoriano, acción que culminó con el derrocamiento del gobierno de Mahuad. Un nuevo gobierno se impuso, pero la política de dolarización ha continuado y estamos discutiendo nuevas estrategias de lucha contra esta política que consideramos lesiva a los intereses del pueblo ecuatoriano..

La lucha contra la corrupción no se detenido y en ese proceso, el Movimiento de Mujeres se vió abocado, recientemente, a impulsar la destitución del Defensor del Pueblo, Dr. Milton Alava, por parte del Congreso Nacional, debido a las denuncias presentadas desde diferentes sectores y, en especial, a las que hiciera nuestra representante, la Dra. Irene Pesantez, en su renuncia irrevocable, al cargo que desempeñaba como Defensora de la Mujer y la niñez.

Finalmente, la Coordinadora Política de Mujeres Ecuatorianas y el Foro Permanente de la Mujer, fueron calificadas recientemente, como organizaciones nacionales, para integrar el Colegio electoral que llevó a cabo el proceso electoral de la nueva Comisión de Control Cívico de la Corrupción, en la cual, las mujeres estamos representadas por la Dra. Alejandra Cantos, para el primer período, al cabo del cual será relevada por la Dra, María Quinteros, para el segundo período, de acuerdo al convenio establecido por las dos organizaciones. La Dra. Alejandra Cantos fue nombrada Vicepresidenta de la Comisión, luego de intensas negociaciones realizadas por las organizaciones mencionadas.

A partir de esta nominación, la CPME, gestionó un proyecto para impulsar el apoyo a la gestión de prevención que desarrollará la Dra. Cantos y se encuentra desarrollando talleres de capacitación en todo el país para crear redes cívicas de lucha contra la corrupción y veedurías de mujeres para vigilar casos concretos de corrupción a nivel nacional.

Se evidencia así que, las mujeres, hemos sido partícipes y actoras principales en la confrontación contra la corrupción librada en los últimos años, en el Ecuador, y que nos planteamos como una tarea urgente e insoslayable la recuperación y fortalecimiento de los valores éticos y cívicos, la lucha a muerte para derrotar esta cultura de la corrupción que se ha enraizado en nuestra sociedad. La honestidad, el respeto a la diversidad, la responsabilidad de todos y todas acerca de sus obligaciones y deberes, pero también acerca de sus derechos, la difusión de una cultura de la solidaridad, serán claves para construir una sociedad distinta que contrarreste los antivalores de la corrupción y el engaño, de la simulación, del enriquecimiento rápido y doloso, de la viveza criolla, del afán desmedido por poseer.

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Jenny Londoño López
Socióloga, historiadora y Maestra en Ciencias Sociales y Género.
Integrante del Secretariado Ejecutivo Nacional de la CPME
Coordinadora del Proyecto "Construyendo equidad con la ciudadanía de las Mujeres" Auspiciado por ACDI.

Coordinadora Política de Mujeres Ecuatorianas
Lérida E12-40 y Toledo. Telfs: 55641 / 556432 / 556433
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